Muchas veces usamos la expresión "para siempre" a la ligera. Me resulta difícil, de hecho, pensar un contexto en que sea totalmente correcto emplearla. Al fin y al cabo, todo tiene un final. Sin embargo eso no nos detiene a la hora de pronunciar esas palabras, sin pensar en sus implicaciones o consecuencias. En el momento pueden sonar hermosas, una frase mágica capaz de disipar toda preocupación o angustia. En este loco mundo en constante movimiento, ¿a quién no le gustaría tener algo fijo, que sabe que permanecerá inmutable al paso de los años? ¿Algo en que refugiarse en sus peores momentos, que nunca le traicionará? ¿Acaso alguien con toda certeza podría decir que no querría en su vida un "para siempre"? Si bien no me extrañaría si apareciese alguien diciendo lo contrario, me pregunto si dicha persona realmente estaría siendo sincera consigo misma. Pero por mucho que nos guste creer en ese "para siempre", no existe. El cambio es algo inherente a este mundo, y la única manera de sobrevivir es adaptarse. Pero, ¿cómo sobrellevar la dureza del desengaño, cuando creíste en esas dulces y traicioneras palabras? ¿Cuando la sinceridad de quien las pronunció era evidente? ¿Cuando calaron tan hondo en ti que realmente llegaste a tirar por borda todo cuanto creías saber y aferrarte a esa convicción?
...contigo para siempre
susurraste dulcemente
y tu - acunó mis penas
mis fantasmas huyeron
Pasaron mil días
mil pruebas, mil errores
risas, -, lloros, palabras
y la llama, fuerte aun ardía
Cometí mil y un errores
¿Cuántas veces por mi causa,
por mi estúpida inseguridad,
derramaste ríos de dolor?
"Tú siempre estás perdonado"
Mis heridas curabas sonriendo
mientras las tuyas ocultabas
restando importancia a tus cargas
Siempre, dijiste una y otra vez
y maldito sea si digo que te creí
pero cómo no tomarse el veneno
cuando eres tú quien me lo tiende
Pasaron los años
la llama tan fuerte ardió
que a sí misma se consumió
y nuestro - llegó a su fin
...contigo para siempre
pero yo aun te -
dulcemente me apuñalaste
y el vacío me llevó
No hay dolor o alegría
no hubo nada salvo restos
no hubo funeral
no hubo despedida
Y finalmente comprendí
y la realidad me golpeó
"Para siempre"
Triste y dulce veneno
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